Con apenas unos 540 habitantes y una identidad construida entre la campaña uruguaya y la influencia británica, Conchillas se prepara para asumir un desafío de alcance internacional. La localidad del oeste del departamento de Colonia fue seleccionada para representar a Uruguay en la edición 2026 de Best Tourism Villages, una iniciativa impulsada por ONU Turismo que distingue a pueblos rurales de todo el mundo por su patrimonio cultural, sus tradiciones y su apuesta al desarrollo sostenible.
La candidatura convierte a Conchillas en la única localidad uruguaya que competirá en esta edición del programa internacional. La postulación fue impulsada por la Intendencia de Colonia como parte de una estrategia orientada a descentralizar la promoción turística del departamento y dar visibilidad a localidades que, pese a su riqueza histórica y cultural, permanecen fuera de los circuitos más tradicionales.
Creado en 2021, Best Tourism Villages reconoce a comunidades rurales que logran preservar su identidad y sus formas de vida al tiempo que generan oportunidades de desarrollo a través del turismo. Entre los aspectos que se evalúan figuran la conservación del patrimonio cultural y natural, la sostenibilidad ambiental, la integración de las comunidades locales, la promoción de tradiciones y el impacto económico de la actividad turística.
Un pueblo nacido de la piedra y la influencia británica
La historia de Conchillas comenzó a fines del siglo XIX, cuando la empresa británica C.H. Walker & Co. se instaló en la zona para extraer piedra y arena destinadas a las obras de ampliación del puerto de Buenos Aires.
A partir de esa actividad industrial surgió una comunidad con características poco comunes para la época. La compañía construyó viviendas para sus trabajadores, desarrolló infraestructura, impulsó servicios y organizó buena parte de la vida cotidiana de la localidad.
A diferencia de otros pueblos del interior uruguayo vinculados al desarrollo agropecuario, Conchillas nació como una verdadera villa empresarial. La presencia británica dejó una huella profunda que todavía hoy puede apreciarse en la arquitectura, las costumbres y el patrimonio material de la localidad.
Uno de los aspectos más llamativos de aquellos años fue la existencia de fichas y vales emitidos por la propia empresa, que funcionaban como una moneda local utilizada para realizar compras dentro de la comunidad. Ese sistema formó parte de la vida cotidiana durante décadas y constituye uno de los rasgos más singulares de la historia del pueblo.
Patrimonio vivo
Más de un siglo después de su fundación, Conchillas conserva buena parte de la fisonomía urbana que la convirtió en una de las localidades más particulares del país.
Sus viviendas de piedra, los techos inclinados de zinc, los jardines y los detalles arquitectónicos heredados de la tradición británica conforman un paisaje poco habitual en Uruguay. Caminar por sus calles implica recorrer un conjunto patrimonial que ha logrado mantenerse prácticamente intacto a lo largo del tiempo.
Muchas familias continúan conservando vajilla, muebles y objetos traídos desde Gran Bretaña por las primeras generaciones de pobladores. Ese legado forma parte de la identidad local y se mantiene presente en distintas actividades culturales que se desarrollan a lo largo del año.
Entre los edificios emblemáticos se encuentra la Casa Evans, antiguo almacén de ramos generales que actualmente funciona como museo y espacio cultural. Allí se conservan documentos, fotografías y objetos que permiten reconstruir la historia de la localidad y el impacto que tuvo la presencia inglesa en la región.
La herencia británica también se expresa en celebraciones que se han transformado en un atractivo turístico. Cada octubre se realiza la tradicional Semana del Té, que incluye concursos de mesas decoradas, degustaciones, gastronomía inspirada en la cultura inglesa y exposiciones de antiguas piezas de loza británica conservadas por los vecinos. La próxima edición está prevista para el 17 de octubre en la Casa Evans.
Un destino que mira al futuro
Aunque su pasado constituye uno de sus principales atractivos, Conchillas también busca consolidarse como un destino turístico con proyección de futuro.
En las últimas décadas la localidad experimentó transformaciones asociadas al desarrollo productivo de la región y a la llegada de nuevas inversiones. La actividad vinculada a la forestación y la instalación de grandes emprendimientos industriales en la zona contribuyeron a dinamizar la economía local y a mejorar la infraestructura.
A ello se suma una nueva apuesta vinculada al turismo. El antiguo hotel Colonia West, ubicado en Puerto Inglés, atraviesa un proceso de renovación integral para transformarse en el Amanai Sanctuary Hotel. El proyecto prevé una inversión cercana a los dos millones de dólares y apunta a desarrollar una propuesta centrada en el bienestar, con programas de estadías orientados al descanso, la salud y la conexión con el entorno natural.
Las autoridades entienden que este tipo de iniciativas complementan la oferta patrimonial y fortalecen el posicionamiento de Conchillas como destino turístico.
La oportunidad de mostrarse al mundo
Para los impulsores de la candidatura, la participación en Best Tourism Villages representa mucho más que una competencia internacional.
La posibilidad de integrar una red global de pueblos destacados por ONU Turismo implica acceder a nuevas oportunidades de promoción, atraer visitantes y proyectar la imagen de la localidad más allá de las fronteras nacionales.
Más allá del resultado final, la sola selección ya supone un reconocimiento para una comunidad que ha logrado preservar buena parte de su identidad histórica y convertir ese patrimonio en uno de sus principales activos.
Mientras aguarda la evaluación internacional, Conchillas se prepara para contarle al mundo una historia singular: la de un pequeño pueblo nacido al calor de una empresa británica, que más de cien años después continúa encontrando en su pasado una herramienta para construir su futuro.








