El presidente Donald Trump en conferencia de prensa afirmó que Estados Unidos lanzó el pasado sábado un ataque aéreo contra tres instalaciones nucleares en Irán: Fordo, Natanz e Isfahán. Según sus declaraciones, los bombardeos fueron “muy exitosos” y todos los aviones regresaron sin daños.
Por su parte, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, informó que los ataques ejecutados la noche del sábado fueron concebidos para degradar y destruir las capacidades nucleares de Irán. Según afirmó, la ofensiva devastó el programa nuclear iraní sin afectar a las tropas ni a los civiles. Fordow, en particular, es un complejo subterráneo altamente protegido, ubicado a unos 80 metros de profundidad cerca de Qom.
Para atacar estos centros, Estados Unidos combinó la potencia de sus bombarderos B-2 con la letalidad de submarinos nucleares. Los B-2 lanzaron bombas antibanker del tipo GBU-57—conocidas como “bunker busters” y con un peso aproximado de 30,000 libras—diseñadas para destruir infraestructuras fuertemente fortificadas. Mientras, desde posiciones estratégicas en el mar se lanzaron 30 misiles de crucero Tomahawk dirigidos a neutralizar las instalaciones de Natanz e Isfahán. Esta combinación de tecnología de precisión y planificación táctica evidenció una operación meticulosamente coordinada.
Este ataque marca la entrada directa de EE. UU. en el conflicto entre Israel e Irán, y fue coordinado con las fuerzas israelíes. Trump afirmó que el objetivo era frenar el programa nuclear iraní y que “ahora es el momento de la paz”. Sin embargo, Irán respondió con dureza, advirtiendo que habrá consecuencias “duraderas” y calificando la ofensiva como una violación del derecho internacional. Así lo advirtió el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en la red social X en horas de la mañana del domingo de Irán: “De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y sus disposiciones que permiten una respuesta legítima en defensa propia, Irán se reserva todas las opciones para defender su soberanía, intereses y pueblo».
Según Hassan Abedini, director político adjunto de la radiodifusión estatal iraní, los sitios afectados ya habían sido evacuados hacía tiempo. Durante su intervención en vivo por televisión estatal, minimizó el impacto del presunto ataque, afirmando: «Incluso si lo que dice Trump es cierto, Irán no sufrió un golpe significativo, pues los materiales ya habían sido retirados».






