El atletismo uruguayo vivió el pasado sábado una jornada inolvidable. Julia Paternain, maratonista de 25 años, se convirtió en la primera atleta uruguaya en ganar una medalla en un Mundial de atletismo, al obtener el tercer puesto en la maratón femenina disputada en Tokio. Su tiempo de 2 horas, 27 minutos y 23 segundos la ubicó detrás de la keniata Peres Jepchirchir (oro) y la etíope Tigst Assefa (plata), en una carrera que quedará grabada en la memoria del deporte nacional.
Nacida en México, hija de padres uruguayos y radicada en Estados Unidos, Paternain había representado a Gran Bretaña en categorías juveniles, pero en enero de este año completó el proceso administrativo ante World Athletics para competir oficialmente por Uruguay. Desde entonces, su impacto fue inmediato: en la media maratón de Houston rompió el récord nacional con una marca de 1:12:01, y también estableció nuevas plusmarcas en 5, 10 y 20 kilómetros.
La carrera en Tokio fue apenas su segunda maratón. Con una estrategia de ritmo constante y una aceleración final en los últimos kilómetros, Paternain logró posicionarse entre las líderes en el tramo decisivo. “No podía entenderlo cuando crucé esa línea final y me enteré que estaba en el podio”, declaró emocionada tras la competencia.
Federada por el Club Nacional de Football, su incorporación al atletismo uruguayo fue celebrada como una oportunidad de elevar el nivel competitivo del país. Su medalla de bronce no solo representa un logro personal, sino también un símbolo de renovación para una disciplina que históricamente ha tenido escasa presencia en los podios internacionales.
La Confederación Atlética del Uruguay calificó el resultado como “un antes y un después” para el atletismo nacional. En redes sociales, atletas y entrenadores destacaron su disciplina, inteligencia táctica y fortaleza mental como claves del éxito.






