Según un informe de la Agencia de Noticias del grupo Activistas por los Derechos Humanos (HRANA), más de 10.681 personas han sido detenidas durante las dos semanas de protestas. Entre las 544 víctimas mortales registradas, 48 pertenecían a las fuerzas de seguridad y 496 eran manifestantes.
Las movilizaciones contra el régimen iraní comenzaron el 28 de diciembre en la capital, Teherán, tras el desplome de la moneda rial iraní, que supera los 1,4 millones por dólar. Las protestas y huelgas se intensificaron rápidamente y se extendieron más allá de los mercados comerciales, incorporando a estudiantes, ciudadanos y diversos sectores sociales en más de 40 ciudades. Con el paso de los días, se transformaron en la mayor manifestación general en muchos años, desafiando de manera directa a la teocracia iraní.
El bloqueo de los servicios de internet en todo el país y el corte de las líneas telefónicas han incrementado la preocupación por una “severa represión”, al limitar el acceso público a la información y la capacidad de comunicación entre las personas a medida que se intensificaba la violencia. El régimen iraní no ha proporcionado cifras globales de víctimas.
En este contexto, la Misión Internacional Independiente de Investigación de la ONU instó al gobierno iraní a restablecer de inmediato la conexión a internet y la telefonía móvil, así como a poner fin a la represión violenta. La misión también expresó su alarma ante informes que indican que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional habría ordenado a las fuerzas de seguridad actuar de forma decisiva y sin restricciones contra los manifestantes.
“Todos los iraníes deben poder expresar sus quejas pacíficamente y sin temor”, enfatizó el secretario general de la ONU, António Guterres, en un comunicado.
Amnistía Internacional exigió al régimen iraní el cese del uso ilegítimo de la fuerza y de armas de fuego, y mediante una “acción urgente”, solicitó la presentación de pruebas visuales e información detallada sobre las víctimas, con el objetivo de recopilar documentación legal que permita informar a la comunidad internacional sobre los crímenes en curso contra los manifestantes.
“Cuando llegan informes de un número cada vez mayor de víctimas mortales en Irán, Amnistía Internacional reitera su llamamiento en favor de una acción diplomática global urgente, pues existe el riesgo de que se produzcan nuevos derramamientos de sangre en medio del apagón de Internet que sirve para encubrir a las fuerzas de seguridad que cometen violaciones graves”, declaró Rebecca White, investigadora del Laboratorio sobre Seguridad de Amnistía Internacional.
La Unión Europea ha adoptado un amplio conjunto de sanciones contra Irán —principalmente prohibiciones de viaje y congelación de activos— en respuesta a sus graves violaciones de derechos humanos, sus actividades de proliferación nuclear y su apoyo militar a Rusia en la guerra contra Ucrania. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró recientemente que “les golpearía muy duro” si los dirigentes iraníes matan a manifestantes.








