A raiz de los costos actuales en construcción y sumado a la alta oferta de suelo ya construido en la ciudad de Colonia, en algunas ocaciones comprar una casa usada puede ser una muy buena oportunidad en relación al costo de inversion. Muchas veces permite acceder a mejores ubicaciones, barrios ya consolidados o viviendas con mayor superficie que las construcciones más recientes. Sin embargo, antes de tomar una decisión es importante mirar la propiedad con cierta atención, ya que algunos problemas no siempre se detectan a simple visita y pueden generar gastos considerables, una vez concretada la compra.
Uno de los primeros aspectos a observar es el estado general de la estructura. Las viviendas, como cualquier material, sufren el paso del tiempo y pueden presentar patologías como fisuras o pequeñas grietas. No todas son necesariamente graves, pero conviene prestar atención cuando aparecen rajaduras importantes en muros, deformaciones en techos o desniveles en los pisos. La ubicación y la dirección de la fisura arroja pistas de que tipo de movimiento sufrió la construcción y asociado a que factor.
Otro punto muy frecuente en viviendas con algunos años de antigüedad es la presencia de humedades o filtraciones. Estas patologías se manifiestan como manchas en paredes, pintura y/o revoques desprendidos o el olor persistente a humedad. Esto puede indicar problemas que conviene analizar con cuidado. En algunos casos se trata de situaciones simples de resolver, pero en otros pueden estar vinculadas a filtraciones en techos, muros sin aislación o problemas en cimientos. Al igual que en fisuras, la ubicación, dimensión y tipo de manifestación puede darnos indicios de por donde proviene el problema.
También es importante considerar el estado de las instalaciones eléctricas y sanitarias. Muchas casas construidas hace varias décadas tienen sistemas que no responden a los estándares actuales. En ocaciones es común que en una reforma deba actualizar el tendido eléctrico, el tablero general o las cañerías de agua y desagüe. Estas mejoras forman parte de muchas reformas, pero es útil tenerlas en cuenta al momento de evaluar el costo real de la vivienda.
Por fuera de posibles patologías o necesidad de actualizar sistemas y materiales, otro punto a considerar, tiene que ver con las modificaciones realizadas en la vivienda con el paso del tiempo. No es raro que una casa tenga habitaciones, garajes o aleros que fueron agregadas años después de su construcción original. A veces estas ampliaciones no están registradas en los planos aprobados, lo que puede requerir posteriormente un proceso de regularización ante los organismos correspondientes.
Para esto siempre es recomendable revisar la situación documental de la propiedad. Contar con los planos actualizados y con las construcciones debidamente registradas facilita no solo la compra, sino también cualquier trámite futuro, ya sea una venta, una ampliación o una reforma.
Comprar una vivienda es una decisión importante, por eso tomarse el tiempo para revisar bien la propiedad y contar con una evaluación técnica previa puede ayudar a evitar sorpresas y a tomar la decisión con mayor tranquilidad. Puede marcar la diferencia entre una buena inversión y un problema difícil de resolver a futuro.
Una mirada profesional ayuda a detectar problemas que no siempre son evidentes y determina si la casa requiere reparaciones importantes o solo mejoras menores.
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