La tormenta invernal Fern se convirtió en protagonista de un fin de semana marcado por el caos y la incertidumbre en Estados Unidos. Con un saldo inicial de seis fallecidos, más de un millón de hogares sin electricidad y miles de vuelos cancelados, el fenómeno climático expuso la fragilidad de las infraestructuras frente a los embates de la naturaleza y dejó al descubierto la vulnerabilidad de millones de personas ante el frío extremo.
El sistema de bajas temperaturas y fuertes nevadas se extendió por más de 20 estados, desde Texas hasta Nueva York, afectando a unos 140 millones de habitantes. Meteorólogos lo describen como una tormenta “inusualmente extensa y persistente”, capaz de combinar ráfagas de viento, hielo y acumulaciones de nieve que superaron los 40 centímetros en algunas regiones.
Consecuencias inmediatas
Víctimas fatales: Seis personas murieron, tres de ellas en Nueva York, donde la exposición al frío resultó letal para quienes no tenían refugio.
Electricidad: Más de un millón de hogares quedaron sin suministro eléctrico, especialmente en Tennessee, Misisipi y Luisiana. Aunque cuadrillas trabajan sin descanso, cientos de miles de familias siguen sin calefacción.
Transporte aéreo: Las aerolíneas reportaron más de 13.500 vuelos cancelados, generando escenas de frustración en aeropuertos colapsados.
Carreteras: Las rutas interestatales se transformaron en trampas de hielo, obligando a las autoridades a cerrar tramos completos y pedir a la población que evite desplazamientos.
La Secretaría de Seguridad Nacional activó protocolos de emergencia en más de 20 estados. Gobernadores locales declararon estado de emergencia y desplegaron refugios temporales para quienes quedaron sin hogar o sin calefacción. Equipos de rescate trabajan en condiciones extremas para asistir a comunidades aisladas, mientras hospitales reportan un aumento de casos de hipotermia y accidentes por caídas en el hielo.
Personas sin techo enfrentaron temperaturas bajo cero sin protección, y familias enteras pasaron la noche a oscuras, sin calefacción ni acceso a agua caliente. En ciudades como Chicago y Nueva York, organizaciones comunitarias improvisaron centros de abrigo para mitigar el impacto en los sectores más vulnerables.
Estados Unidos ha enfrentado tormentas históricas en las últimas décadas, pero la magnitud de Fern recuerda episodios como la “tormenta polar” de 2021, que dejó a Texas sumido en un apagón masivo. La reiteración de estos fenómenos abre el debate sobre la preparación del país ante el cambio climático y la necesidad de reforzar infraestructuras críticas.






