La emblemática cooperativa láctea Calcar, ubicada en Tarariras de nuestro departamento, ha anunciado el cierre definitivo de su planta industrial, marcando el fin de una era para la industria láctea uruguaya. La decisión, confirmada este martes, se produce tras dificultades económicas que no pudieron ser revertidas, a pesar de los esfuerzos y ayudas financieras recibidas.
Con más de 80 años de historia, Calcar fue un pilar en la producción láctea nacional, abasteciendo el mercado con productos reconocidos y generando empleo para más de un centenar de trabajadores en su planta de Tarariras. Sin embargo, la crisis financiera que afectó a la cooperativa se intensificó, llevando a la empresa a cerrar previamente su planta en Carmelo en 2024.
El Fondo de Reconversión de la Industria Láctea (FRIL) otorgó a Calcar recursos significativos para intentar salvar la operativa, incluyendo inversiones y capital de trabajo. No obstante, estas medidas no lograron estabilizar la situación financiera ni garantizar la continuidad de la producción.
El cierre de la planta en Tarariras no solo representa la pérdida de empleos directos, sino también un impacto significativo para los productores rurales que dependían de la cooperativa para comercializar su leche. Además, plantea interrogantes sobre la competitividad de la industria láctea uruguaya frente a los desafíos internacionales y los costos de producción.
Hasta el momento, el directorio de Calcar no ha emitido un comunicado oficial detallando los próximos pasos, pero se espera que en las próximas horas se brinde información sobre el cronograma de cierre y las medidas para los trabajadores afectados.
Uruguay enfrenta un panorama desafiante en el ámbito empresarial e industrial, marcado por una serie de cierres recientes que han generado incertidumbre sobre el futuro económico del país.






