El ritual de Iemanjá se celebra cada 2 de febrero en las costas de Uruguay, Brasil y Argentina, una festividad profundamente arraigada en la tradición afroumbandista, que combina fe, música y una conexión esencial con el agua. Este evento dedicado a la “Reina del Mar” es uno de los encuentros más esperados del año donde devotos de Iemanjá se unen para rendir homenaje a esta deidad marina, que simboliza fertilidad, amor y protección.
Tradiciones y rituales principales
Los asistentes a esta celebración tradicionalmente visten de blanco y celeste, colores que simbolizan la pureza y la divinidad. Las ofrendas son una parte crucial del ritual; se preparan barcas de madera o de materiales biodegradables, en las que se colocan flores (especialmente rosas blancas), perfumes, espejos, peines, joyas y frutas. Estas ofrendas se entregan al mar como símbolo de devoción y agradecimiento.
El ambiente en las playas durante esta festividad es vibrante, donde los participantes realizan ceremonias que incluyen cantos rituales y danzas circulares al ritmo de tambores, así como fogatas sagradas que iluminan la noche. Una de las tradiciones más sentidas es la de mojar los pies en el agua al ingresar, como un acto de purificación y conexión con la diosa, mientras se ofrecen oraciones de agradecimiento o se hacen solicitudes de protección para el hogar y los navegantes.
En 2026, los puntos de encuentro destacados incluyen la Playa Ramírez de Montevideo, la parada 16 de Punta del Este, y diversas costas en Salto, así como festividades masivas en Mar del Tuyú y otros balnearios argentinos. En Brasil, Bahía se convierte en el centro de celebraciones, donde la festividad se sincretiza con la veneración a Nuestra Señora de los Navegantes, fortaleciendo la rica conexión cultural y espiritual entre las dos tradiciones.
Un espacio para Iemanjá en Colonia
En Colonia, Uruguay, el ritual ha tomado un vuelo especial, gracias a la dedicación de Mae Carina de Oxum, líder religiosa del Umbandismo local. Durante más de 20 años, ha trabajado para que se reconozca la importancia de Iemanjá en la comunidad. Su esfuerzo dio frutos cuando la Junta Departamental y la Intendencia de Colonia le brindaron un espacio para instalar una imagen de Iemanjá en el Real de San Carlos, a pocos metros del mar.
El 2 de febrero de este año, Mae Carina lideró nuevamente el ritual, que espera evolucionar no solo como un atractivo cultural, sino también como un foco turístico en los años venideros, atrayendo a seguidores de todas partes para participar en esta veneración.
Entrevista con Mae Carina de Oxum
La práctica de la religión umbanda en Colonia, como explica Mae Carina, ha tenido diferentes etapas y siempre se enfrenta a tabúes. La pionera en esta fe en la región, ella cuenta que, a través de los años, ha luchado por el reconocimiento y el respeto hacia las creencias afroumbandistas.
“Decir Iemanjá es sinónimo de ser umbandista”, afirma Mae Carina, enfatizando la importancia del monumento a la diosa. “Es algo muy relevante a nivel religioso y cultural, además de ser un atractivo turístico.” Para ella, cada 2 de febrero implica más responsabilidad, pues los visitantes buscan conocer la fe y la cultura detrás del ritual.
Mae Carina considera que la religión umbandista no es diferente a otras en el sentido de que hay quienes la practican de manera inadecuada. Ella aboga por una práctica que respete las doctrinas y fundamentos que definen la umbanda. “Si rompemos esos códigos, ya no somos umbandistas”, aclara, resaltando que el respeto es fundamental entre todos, independientemente de sus creencias.
Durante la celebración, Mae Carina prepara ofrendas acordes a la espiritualidad de Iemanjá, utilizando materiales que no contaminen el ecosistema. “La balsa se desliza y ahí se depositan las ofrendas, respetando siempre la naturaleza”, dice, subrayando la importancia de cuidar el medio ambiente.
La festividad no solo es un acto de adoración, sino también un espacio para compartir. “La gente participa de diversas maneras, no necesariamente pidiendo algo, sino simplemente agradeciendo”, explica. Mae Carina enfatiza que en la umbanda se busca ayudar a quienes lo necesiten, promoviendo una visión de unidad y respeto hacia todos.
Al concluir la celebración, Mae Carina se muestra satisfecha con la participación y el impacto cultural que el ritual ha tenido. “Me siento responsable de la comunidad que asistió este año y de mostrarles la verdadera esencia de nuestra fe”, afirma con entusiasmo. El 2 de febrero de cada año continua siendo una fecha clave, no solo para los devotos, sino para la comunidad en general, uniendo a personas a través de un rito que trasciende el tiempo y el espacio, reverberando en la historia y el corazón de quienes veneran a Iemanjá.







