Hace unos días se realizó una reunión clave entre el equipo de CECOED, la Dirección de Paseos Públicos, el Departamento de Higiene y representantes de la empresa contratada, bajo la asesoría de la Ing. Agrónoma Andrea Maddalena, para coordinar nuevas acciones frente a la emergencia del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), plaga que desde 2022 amenaza las palmeras del departamento.
Una plaga que preocupa desde hace años
El picudo rojo, originario del sudeste asiático, fue detectado en Uruguay en 2022 y rápidamente se expandió a varios departamentos, entre ellos Colonia. La plaga perfora el tronco de las palmeras, debilitándolas hasta provocar su muerte. En Colonia, los primeros focos se registraron en el Real de San Carlos y luego se extendieron hacia plazas y avenidas, generando alarma por el riesgo de perder ejemplares emblemáticos del paisaje urbano y patrimonial.
Desde entonces, la Intendencia ha implementado tratamientos químicos endógenos sobre la especie Phoenix canariensis (Palmera Canaria), además de monitoreos constantes. Sin embargo, los resultados han sido parciales: en 2024 se reportaron pérdidas significativas de palmeras en espacios públicos, lo que llevó a intensificar la coordinación con el Ministerio de Ambiente y técnicos de la Facultad de Agronomía.
Nuevas estrategias: biología y tecnología
La reunión reciente marcó un cambio de enfoque: se resolvió complementar los tratamientos químicos con intervenciones biológicas fúngicas, buscando mayor efectividad y menor impacto ambiental. Estas aplicaciones comenzarán en la zona este del departamento y se realizarán mediante drones especializados, lo que permitirá cubrir áreas amplias con precisión y rapidez.
Además, CECOED anunció que cada acción será georreferenciada y divulgada públicamente, para garantizar transparencia y control ciudadano. Se aclaró que las acciones sobre rutas nacionales no dependen de la Intendencia, aunque se trabaja en coordinación interinstitucional para ampliar la cobertura.
Patrimonio y ambiente en riesgo
La amenaza del picudo rojo no es solo ambiental: también afecta la identidad cultural de Colonia, donde las palmeras forman parte del paisaje histórico reconocido por la UNESCO. La pérdida de ejemplares en plazas y avenidas impacta directamente en la imagen turística y patrimonial de la ciudad.
Por eso, la estrategia actual busca un equilibrio entre eficacia técnica y sostenibilidad ambiental, con el objetivo de preservar las palmeras como símbolo de la comunidad y del patrimonio mundial.
El desafío es enorme: contener la expansión de una plaga que ya ha causado estragos en países mediterráneos y que amenaza con transformar el paisaje urbano de Colonia. La apuesta por tratamientos biológicos y el uso de drones representa un paso innovador, pero también exige conciencia ciudadana, evitando el traslado de ejemplares infectados y colaborando con las medidas de prevención.
La experiencia de Colonia se suma a la estrategia nacional, que reconoce al picudo rojo como una de las plagas más graves de los últimos años. En palabras de la Ing. Maddalena, “la documentación y el control son fundamentales para que cada intervención sea adecuada y efectiva”.







