La guerra en el mar era un recurso que hasta 1816 Artigas no había utilizado en sus campañas. Si bien no contaba con una marina de guerra, supo utilizar el servicio de los navíos corsarios.
La “Guerra de Corso” autorizaba la utilización de navíos particulares a los cuales se le libran las “Letras Patentes”, compuesta por la patente de navegación, la de corso y la carta de presa. Este conjunto de documentos eran librados por el gobierno artiguista y autorizaban a los corsarios a operar bajo el pabellón federal, utilizando la bandera de Artigas para capturar naves enemigas.
La presa conquistada era conducida a un puerto neutral (por lo general a Baltimore en Estados Unidos) y allí era subastada la embarcación y la mercadería incautada, además se liberaba la tripulación apresada en la acción. La zona de corso se extendió por el océano Atlántico, el Mediterráneo y el Caribe.
Las embarcaciones más aptas para este tipo de guerra eran los del tipo “privateer” o Baltimore clippers, naves ligeras con buen velamen y artilladas.
Existe una leyenda legendaria sobre un navío en particular, el “Irresistible”, comandado por el capitán John D. Daniels, el cual contaba con una tripulación de 60 hombres de varias nacionalidades, particularmente ingleses, norteamericanos, irlandeses y franceses, y estaba armado con 24 cañones de 12 libras y carronadas.
El “Irresistible” atacó y apresó 29 naves portuguesas y españolas. Entre las presas figuran los bergantines portugueses Gaviao, Guadalupe, Carolina, Pernambucana, Unión de América y Espírito Santo, la Margaret, Globo y Eugenio, la Flor de Santa Catarina y la galera María de Portugal, el navío Grao Pará y el Emelia.
Frente a las costas atlánticas a la entrada del estuario, capturó a la zumaca Flor del Río de la Plata, y luego de atacar, abordar y apresar la nave, la misma fue liberada, ya que en ella viajaba una mujer llamada Celeste Flow. Esta acción fue muy renombrada por los marinos y pronto en todos los puertos se hablaba del corsario “Irresistible”.
A los españoles le produjo una baja muy importante, luego de una intensa persecución, se trabó en combate con el “Nereyda”, poderoso bergantín de la escuadra de la armada real y lo condujo preso a la Isla Margarita.
El corsario artiguista “Irresistible” se volvió una leyenda de los mares, y su patente de corso lucía el nombre del puerto de partida de sus aventuras en el año 1818, Colonia del Sacramento.







