La sesión de la Cámara de Senadores del 4 de marzo estuvo marcada por un nuevo enfrentamiento entre el senador nacionalista Sebastián Da Silva y la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse. El cruce incluyó micrófonos apagados, gritos de “respete” y la pregunta insistente del legislador: “¿Hasta cuándo me va a cortar?”.
El origen de la discusión
El Frente Amplio propuso tratar como grave y urgente una declaración para condenar el bloqueo de Estados Unidos sobre Cuba. La oposición rechazó la iniciativa, argumentando que no correspondía darle prioridad inmediata.
Da Silva cuestionó la urgencia del tema y señaló que el gobierno busca “distraer la atención” en medio de la baja aprobación que reflejan las encuestas recientes. “Están viviendo en los años 60 y nadie entiende el porqué”, afirmó.
Argumentos cruzados
El senador blanco sostuvo que existen asuntos más graves en el país, como la sequía que afecta a 14 departamentos, las denuncias en el INAU y la inseguridad. “¿Por qué el gobierno nos obliga a perder el tiempo hablando de Cuba?”, reclamó.
Cosse, en su rol de presidenta de la Asamblea General, le pidió que se dirigiera a la presidencia y evitara referencias personales. Ante la insistencia de Da Silva en mencionar dirigentes del Frente Amplio, la vicepresidenta ordenó apagarle el micrófono en varias ocasiones.
El episodio refleja la tensión recurrente entre oficialismo y oposición sobre qué temas merecen prioridad en la agenda parlamentaria. Mientras el Frente Amplio buscaba instalar el debate internacional, la oposición reclamaba atención a los problemas internos.
Más allá del cruce personal, la discusión expone una pregunta de fondo: ¿qué asuntos deben considerarse “graves y urgentes” en el Senado?







