“Evitemos el tener que lamentarnos”
Cuando el mundo a través de organismos internacionales pone énfasis en la preservación del medio ambiente, suspiros de esperanza se despiertan en los seres humanos.
El patrimonio vegetal del Uruguay no puede quedar ajeno a estas preocupaciones que merecen una atención prioritaria antes de lamentar la pérdida de esa riqueza que demora años en lograr plenitud, y apenas días si es descuidado.
Observar y escuchar por las noches como al ritmo de las motosierras van desapareciendo especies añosas del parque forestal Ferrando le duele no solo a los vecinos que ven el talado indiscriminado de árboles, sino que le dolerá a la población de Colonia del Sacramento cuando ya no exista más ese pulmón de oxígeno gratuito que como herencia dejaran generaciones anteriores.
Pero ahora surge otra plaga, ya no humana, un pequeño ser consume con inusitada avidez las palmeras de nuestro país. La defendida, por querida imagen de las palmeras de la Ruta 1, las palmeras de las plazas, las de muchos patios de hogares, de Escuelas Públicas, hoy corren peligro de ser aniquiladas por el “Picudo Rojo”.
La opinión de calificados técnicos apunta a que es importante primero que nada establecer el valor estético y cultural de todos los árboles del ornato público, propiedad de quien sean sin importar el origen de estos árboles, ya que forman parte de nuestro paisaje.
El atraso en la prevención no puede ser admitido, por el contrario implica acción urgente, las palmeras a lo largo de las carreteras, en el ingreso a las ciudades, nos marcan hitos que pensábamos indestructibles, eso ya no es así.
Es hora de que logremos hacer algo razonable, coordinado y a tiempo, no solo por lo especial de las palmeras que merece atención inmediata, también y en la misma forma lo exige la necesidad de realizar una sustitución cuidada de árboles que han alcanzado su madurez, como así también evitar la depredación en beneficio de calefacciones con leña robada, es necesario atender esta emergencia como tal, lo demás será puro lamento.







