La madrugada en Caracas este sábado estuvo marcada por un acontecimiento que parecía imposible: la captura de Nicolás Maduro. Trasladado de inmediato a Nueva York, el exmandatario permanece bajo custodia en una prisión federal de Brooklyn, acusado de narcoterrorismo y tráfico de drogas. La operación, dirigida por agencias estadounidenses, sacudió los cimientos de la política venezolana y abrió un escenario inédito en la región.
Durante más de veinte años, primero bajo Hugo Chávez y luego bajo Maduro, Venezuela vivió un régimen autoritario caracterizado por represión, censura y crisis humanitaria. Siete millones de ciudadanos se vieron forzados al exilio, mientras el país se hundía en la pobreza extrema, la hiperinflación y el colapso institucional. La captura de Maduro simboliza el fin de una era marcada por persecuciones, torturas, detenciones arbitrarias y fraudes electorales.
La noticia desató celebraciones masivas tanto en Venezuela como en comunidades de exiliados alrededor del mundo. Multitudes ondearon banderas y corearon consignas de libertad. La líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, difundió un manifiesto en el que proclamó:
“Nicolás Maduro desde hoy enfrenta la justicia internacional por los crímenes atroces cometidos contra los venezolanos y contra ciudadanos de muchas otras naciones. Ante su negativa a aceptar una salida negociada, el gobierno de los Estados Unidos ha cumplido su promesa de hacer valer la ley. Llegó la hora de que la Soberanía Popular y la Soberanía Nacional rijan en nuestro país. Vamos a liberar a los presos políticos, reconstruir Venezuela y traer a nuestros hijos de vuelta a casa. Esta es la hora de los ciudadanos.”
Machado llamó a reconocer de inmediato a Edmundo González Urrutia como presidente legítimo y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, instando a los venezolanos dentro y fuera del país a mantenerse movilizados para acompañar la transición.
La sucesión del poder se presenta incierta. Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, asumió de facto la conducción del país y expresó su disposición a cooperar con Estados Unidos. Donald Trump, desde Washington, aseguró que su administración dirigirá Venezuela de forma interina, aunque sin precisar plazos ni detalles.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó la postura al calificar a Maduro como “líder del Cártel de Los Soles”, y reiterar que su régimen carece de legitimidad: “Maduro NO es el presidente de Venezuela y su régimen NO es el gobierno legítimo. Maduro es el líder del Cártel de Los Soles, una organización narcoterrorista que se ha apoderado de un país. Y está acusado de introducir drogas en Estados Unidos.”.
La captura de Maduro generó un abanico de respuestas en la región:
El expresidente Luis Lacalle Pou celebró la posibilidad de libertad en Venezuela, aunque rechazó la intervención armada: “Maduro es un dictador. Lo dije en todos lados. No dudé en hablar frente a él y sus “aliados”. Incluso fui criticado por no invitar dictadores a nuestra asunción Falla la comunidad internacional. Fallan los resortes para proteger los derechos humanos. Hoy puede amanecer la libertad en Venezuela. Puede. No justifico la intervención armada. La pregunta es: hasta cuándo iba a seguir esta dictadura? Hasta cuándo un pueblo oprimido, perseguido, encarcelado? Hasta cuando tantos iban a callar o mirar para el costado?”, escribió en su cuenta de X.
El expresidente Julio María Sanguinetti calificó la caída de Nicolás Maduro como “la derrota de un dictador” y reclamó una transición razonable hacia la democracia. Recordó que en las elecciones de julio de 2024 el mandatario organizó una “gran farsa electoral” al desconocer un resultado “claro y rotundo” expresado en las urnas.
Sanguinetti subrayó que la intervención de Estados Unidos debe entenderse como un acto “liberador” y no de “dominación”, e instó a “buscar los mecanismos” que permitan una transición ordenada en Venezuela. Al mismo tiempo, cuestionó la falta de respuesta de los organismos internacionales frente a la prolongada crisis del país.
El presidente Yamandú Orsi se pronunció el sábado a través de su cuenta en X sobre la captura de Maduro. “Ante la grave crisis internacional por todos conocida, el gobierno uruguayo ya se expresó mediante su cancillería: rechazo a la intervención militar y búsqueda permanente de una salida pacífica a la crisis venezolana. El fin no puede justificar los medios. Seguimos con atención los próximos acontecimientos y he decidido reunir al gabinete para el día de mañana”, escribió.
En paralelo, el Frente Amplio emitió un comunicado en el que denunció la captura de Nicolás Maduro como una invasión a Venezuela. “La invasión a Venezuela es violatoria del Derecho Internacional y del sistema multilateral que los países se dieron para garantizar la paz”, señaló el texto sin mencionar la dictadura. La coalición frenteamplista convocó, junto al PIT-CNT, a una concentración contra Estados Unidos. Cabe recordar su cercanía con el chavismo: en 2013, la entonces intendenta de Montevideo y actual diputada del Frente Amplio, Ana Olivera, entregó a Maduro las llaves de la ciudad, expresando: “Así como las recibió Hugo Chávez, como lo puedes ver en las fotos que te entregamos, querido Nicolás, te decimos bienvenido y que las puedes utilizar todas las veces que quieras porque ya tendrás las llaves para entrar en casa”.
En Paraguay, el presidente Santiago Peña celebró la caída del régimen: “El Gobierno Paraguay ha tenido siempre una posición de compromiso innegociable con la democracia, el Estado de Derecho y la vigencia plena de los derechos humanos en Venezuela, y por ello ha venido alertando hace tiempo sobre la situación insostenible del régimen ilegítimo, rapaz y dictatorial de Nicolás Maduro, que tanto daño ha causado a ese noble pueblo. Su caída solo puede ser una buena noticia. …. Estamos con el pueblo venezolano, que merece vivir días mejores en democracia, libertad y paz. ”, escribió en su cuenta de X.
Panamá, a través de su presidente José Raúl Mulino reafirmó su apoyo a la elección de Edmundo González y a una transición ordenada: “Ante los acontecimientos ocurridos esta madrugada en Venezuela, mi gobierno reitera nuestra posición a favor del ensayo democrático y en favor de la aceptación de los legítimos deseos del pueblo venezolano, expresados de manera contundente en las urnas electorales, donde fue electo el ciudadano Edmundo González. Panamá será siempre solidaria con la paz y con un proceso de transición ordenado y legítimo.”, indicó a través de su cuenta de X.
En Argentina: Javier Milei celebró la caída de Maduro como “el fin de una dictadura narcoterrorista” y llamó a defender la libertad “sin medias tintas”: “veo en todos lados a venezolanos festejando la caída del dictador narcoterrorista Maduro pero también veo a todos los comunistas que viven en democracias occidentales (que son cada vez menos) llorando por el innegable fracaso de su ideología, que derivó en una dictadura asesina. Los progresistas dicen amar la democracia, pero lloran cuando cae un dictador. Eso los pinta de cuerpo entero. Dicen defender al pueblo, pero odian verlo festejar su libertad (o lo que a ellos no les gusta).”, afirmó en su cuenta de X.
En Ecuador: Daniel Noboa aseguró que “a todos los criminales narcochavistas les llega su hora” y ofreció apoyo a la oposición venezolana “A @MariaCorinaYA @EdmundoGU y al pueblo venezolano: es momento de recuperar su país. Tienen un aliado en Ecuador.”.
Las reacciones trascendieron el continente:
En Francia: Emmanuel Macron destacó que el pueblo venezolano “está liberado de la dictadura” y pidió una transición pacífica bajo el liderazgo de González Urrutia: “El pueblo venezolano está hoy liberado de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede sino celebrarlo. Al confiscar el poder y pisotear las libertades fundamentales, Nicolás Maduro ha cometido una grave afrenta contra la dignidad de su propio pueblo.”.
Italia: Giorgia Meloni advirtió que “la acción militar externa no es el camino” y defendió intervenciones solo en casos de ataques híbridos. La Unión Europea llamó a la calma, recordó la necesidad de respetar el derecho internacional y reiteró que Maduro carece de legitimidad.
Mientras tanto, el presidente de España, Pedro Sánchez, junto con los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay —todos con afinidad ideológica hacia el régimen de Maduro— emitieron una declaración conjunta en la que rechazaron las operaciones militares unilaterales en Venezuela. El comunicado calificó estas acciones como una violación del derecho internacional y advirtió sobre el riesgo que representan para la paz regional.
El dirigente del Partido independiente, Palo Mieres, criticó duramente la postura que asumió el gobierno: “Nos avergüenza que el Gobierno de Uruguay haya firmado un comunicado con otros países que no menciona ni condena a la dictadura venezolana, ni señala las violaciones de los DDHH, ni reconoce el fracaso de numerosas instancias de dialogo e ignora los resultados contundentes de las elecciones de Julio de 2024 que eligieron como Presidente a @EdmundoGU y como líder indiscutible a @MariaCorinaYA. Una nueva confirmación de los oscuros compromisos que seguramente vinculan al Frente Amplio con el chavismo desde hace décadas.”.
La caída de Maduro abre un escenario de esperanza, pero también de incertidumbre. La oposición busca consolidar la transición democrática con Edmundo González Urrutia como presidente legítimo, mientras sectores del chavismo intentan mantener cuotas de poder. La comunidad internacional se divide entre quienes defienden la protección de los pueblos y quienes defienden la primacía de la soberanía nacional.
Lo cierto es que Venezuela inicia una nueva etapa. El desenlace dependerá de la capacidad de sus actores políticos y sociales para devolver al país la institucionalidad perdida y garantizar los derechos de millones de ciudadanos que esperan regresar a su tierra.









