Parece un tema de nunca acabar, aunque acaba con muchos conceptos sobre seguridad, el tránsito sigue constituyéndose en un grave problema que ni las abultadas multas logran encaminar, valga el comentario metafórico.
Ya hasta es peligroso caminar, en especial en los cruces por las esquinas, claro aún si no citamos el tema de los que cruzan a mitad de cuadra pues ese es un riesgo asumido por la persona, aunque también es un productor de accidentes.
Sin dudas el gobierno nacional tiene muchas cosas importantes para hacer, pero hay que frenar esta ola de muertes en el tránsito, como también asumir responsabilidades en el interior del país que es nuestra propia cuota de responsabilidad,
Veamos cifras que se dieron a conocer: en 2025, murieron 471 personas a causa de un siniestro de tránsito; un 8,5% más que en 2024. Asimismo, se registraron 22.482 siniestros (4,1% más que el año anterior), en los que hubo 28.342 personas lesionadas; 3,8% más que en 2024.
El pasado domingo nos sorprendió la Rambla desde Colonia del Sacramento hasta su barrio Real de San Carlos, no cabía un auto más en los lugares de estacionamiento y hasta casi en la playa, y circulando también, lo criticable sin embargo son las peligrosas travesuras de los conductores de birrodados que sobrepasan a los demás vehículos en zigzag, por la derecha, a gran velocidad y muchos con escape libre.
Esto se hace con total libertad, no existe ningún control, ni municipal, ni policial, esto claro hasta que ocurra algún accidente y, allí damos paso a los cronistas de policiales, nuestra labor es otra pero igual de importante.
Las cifras dadas a conocer no son solo cifras, hay gente en cada uno de ellos, amigos, parientes, etc. Recuerdan la frase “muertes evitables”, bueno, ésta causa es sin duda un generador de ellas.
La pregunta resulta obligatoria:
¿Cuántos muertos o heridos hubo en 2025 por esta causa?
Insistimos es absolutamente necesario usar todos los espacios e instituciones para enseñar en forma permanente las normas básicas del tránsito, mucho más efectivas consideramos que la acción de multas, en especial cuando los controles no son efectivos y se persigue más la recaudación que la prevención.
Rescatando de un lector montevideano de nuestro colega El País, este dijo: “En Primaria, enseñar a los chicos que hay que respetar las normas, que les digan a sus padres: “Papá, está la luz roja, hay que esperar a la verde para cruzar”. ¡Simple, elemental! En Secundaria, enseñarles cómo comportarnos en el tránsito, sea a pie, en bicicleta, en monopatín, en coche, tranvía o nave espacial. Pero hay que educar. A los conductores, pararlos y advertirles, además de algún tipo de penalidad. Yo no quiero un país donde salgo en el auto y no sé si vuelvo; tampoco quiero pagar los altos costos de los tratamientos médicos como consecuencia de los accidentes; ni ver gente en silla de ruedas por un accidente. Quiero otro país, donde no haya casi 500 muertos por año, ¡evitables!”.






