Lo del título tiene que ver con una situación, que para quienes transitan por el centro de nuestra ciudad resulta ya una reiteración sin medidas correctivas.
Casi en la esquina con la Plaza 25 de Agosto, en el zaguán de lo que en su tiempo fuera el edificio del Banco de Seguros, una persona duerme al frio de este otoño que pega duro, envuelto en frazadas y cartones y ahora el invierno que ya nos muestra su cara con sus consecuencias.
Pegado a la entrada de ambulancias de Camec por Avenida Gral. Flores dos personas pasan la noche y un buen rato del día en el piso de un local que fue sede de un Partido Político y hoy está vacío, también tapados con trapos y cartones.
Esto está visible a causa del céntrico lugar, quizás haya algunos más en otras zonas, lo importante no solo es conocerlo, sino que los organismos competentes cumplan con su cometido.
En el escenario nacional se ha instalado también la discusión de campaña si el Mides hace un papel positivo o no, con respecto a la ayuda social para los más sumergidos. Estamos frente a dos situaciones, una es el hecho de que muchos prefieran vivir y dormir en la calle. El otro la discriminación y el olvido para quienes no logran encaminar sus vidas y no son aceptados por la sociedad hundiéndose en la marginalidad, esto debería llamar la atención de las autoridades.
Desde distintos ámbitos se proponen soluciones como la preparación de los llamados educadores que puedan atender con eficiencia personas adultas, con experiencia de vida y formación para ello. La creación de lugares acogedores y no las estructuras edilicias que suelen ser desastrosas, lo cual lleva a no querer permanecer en ellos.
Y más grave aún, el evitar mezclar individuos con problemas de adicción y enfermedades mentales con gente que tiene otros tipos de problemática.
Las escenas que describimos al principio son dolorosas, por esos lugares transitan escolares lo que resulta contraproducente para la formación intelectual y cultural de los niños que se acostumbran así a tolerar la desidia con que el ser humano trata esas situaciones.
Urge atender la realidad, quizás crear centros para gente con problemas de salud física y mentales como forma de controlar el problema, el caso no pasa por reprimir, sino gestionar una solución que no admite esperas.







