Pasó un tiempo de conferencias inundado de palabras, fue lo que podemos llamar la etapa electoral en lo nacional, ya vendrán las municipales, cumplida la misma se abre otra que todo el Uruguay expectante espera, la etapa de la gestión.
Este primer capítulo estuvo marcado por un acto cívico ejemplar.
El segundo, que se abrirá en Marzo, viene impregnado de incertidumbres ante una situación que incluyó una trayectoria de cinco años plenos de dificultades no imputables al gobierno fruto de inclemencias variadas que todos conocemos, y una gran cantidad de obras concretadas en ese difícil tiempo.
La vara quedó alta, será necesario un gran esfuerzo y capacidades para continuar la marcha de la que hablábamos en anterior nota.
Tenemos la obligación de ser optimistas, lo necesita el país, pero también la de estar atentos y a contribuir con el apoyo de lo que se lo merezca y, a cuidar con independencia para evitar que avances foráneos oscurezcan el horizonte y hagan daño al espíritu Oriental que nos distingue.
La mano tendida sí, siempre, pero aún así no alcanzará, será mucho mejor bienvenida si se estrecha con fuerza y decisión.
Debemos prevenirnos de que los valores morales no queden sepultados por los económicos.
Citar los talentos humanos a través del tiempo muchas veces otorga la sabiduría que nos hace falta y, en ese sentido podemos citar a Enrique Tierno Galván. Jurista, sociólogo, político español definido como el Gran Profesor, quien decía:
«Toda gran revolución política es una gran revolución moral. Toda gran revolución moral supone una gran revolución política».






