El Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), publicado el pasado jueves, revela un panorama alarmante: la inestabilidad global está intensificando el impacto social, económico y de seguridad del fenómeno de las drogas, al tiempo que fortalece a las redes delictivas transnacionales.
En 2023, unos 316 millones de personas consumieron drogas ilícitas, lo que representa el 6% de la población mundial entre 15 y 65 años, frente al 5,2% en 2013. El cannabis sigue siendo la sustancia más utilizada (244 millones), seguido por opioides (61 millones), anfetaminas (30,7 millones), cocaína (25 millones) y éxtasis (21 millones).
La producción global alcanzó 3.708 toneladas en 2023, un aumento del 34% respecto al año anterior. Las incautaciones también marcaron un récord: 2.275 toneladas, un 68% más que en 2019.
El mercado de metanfetaminas y otras sustancias sintéticas sigue creciendo, impulsado por bajos costos de producción y menores riesgos de detección. México, Myanmar y Afganistán figuran entre los principales centros de fabricación.
El informe alerta sobre el aumento de consumidores jóvenes y urbanos, más expuestos a drogas de alto riesgo como el fentanilo. Y destaca los efectos del narcotráfico en la deforestación, la contaminación y la salud pública.
Las drogas no se producen en el vacío: la cocaína, por ejemplo, requiere grandes extensiones de cultivos ilícitos de coca, que suelen instalarse en zonas selváticas remotas. Para ello se deforestan áreas protegidas, como sucede en la Amazonía o en parques nacionales de Colombia y Perú. Además, los químicos utilizados en el procesamiento —como gasolina, ácido sulfúrico o permanganato de potasio— contaminan ríos, suelos y acuíferos, afectando ecosistemas y comunidades locales.
Las organizaciones delictivas están aprovechando las crisis globales para expandirse, utilizando tecnología avanzada, rutas legales y estructuras cada vez más sofisticadas. La directora ejecutiva de la UNODC, Ghada Waly, subrayó la necesidad de invertir en prevención, fortalecer la cooperación internacional y atacar las causas estructurales del narcotráfico.
Uruguay presenta una de las tasas más altas de consumo de cannabis en Sudamérica
El documento expresa una especial preocupación por el consumo de cannabis y cocaína en América Latina. Según el informe, Sudamérica y América Central concentran el 30% de las incautaciones globales de cannabis. En cuanto a su consumo, los niveles más altos se registran en Uruguay y Argentina, seguidos de cerca por Chile, de acuerdo con los datos más recientes disponibles para cada país.
En nuestro país presenta una de las tasas más altas de consumo de cannabis en Sudamérica, con una prevalencia del 14,6% según los últimos datos disponibles. También figura entre los países con mayor consumo de éxtasis (0,9%) y opioides (4,9%), aunque estos datos corresponden a registros anteriores a 2023, indica el informe.
En cuanto al consumo de cocaína, Uruguay se ubica en segundo lugar en la región, con una prevalencia del 2,1% según datos de 2018, aunque no se reportan cifras actualizadas en el informe de este año.







