En 2025, Uruguay registró un promedio mensual de 153.000 licencias médicas, lo que significó un total de 1,83 millones de certificaciones en el año. La cifra representa un incremento del 8% respecto a 2024, y coloca nuevamente en el centro del debate la salud laboral, la sostenibilidad del sistema y las políticas de control.
Un fenómeno en crecimiento
El Banco de Previsión Social (BPS) informó que la mayor concentración de certificaciones se dio en los meses de invierno, especialmente junio y julio, cuando las enfermedades respiratorias suelen tener mayor incidencia. El aumento respecto al año anterior confirma una tendencia que preocupa tanto a las autoridades como a los empleadores, dado el impacto económico y social que implica.
Perfil de los trabajadores
Los datos muestran que las mujeres fueron mayoría en las certificaciones de diciembre, y que el tramo etario más afectado fue el de 25 a 34 años. Entre los motivos más frecuentes se encuentran las enfermedades respiratorias, los problemas osteomusculares y los trastornos de salud mental, que han ganado visibilidad en los últimos años como causa de ausentismo laboral.
El volumen de licencias médicas tiene efectos directos en la productividad de las empresas y en el financiamiento del sistema de seguridad social. Para los trabajadores, las certificaciones son una herramienta de protección, pero también generan tensiones en torno a la duración de las ausencias y la necesidad de controles más estrictos.
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