La zona general donde se encuentra el Parque Otto Wulff es un sitio con mucha historia. A partir del año 1693 se la conoció como los «Altos de San Antonio», debido a la Quinta de San Antonio, propiedad del gobernador portugués Maestre de Campo Francisco Naper de Lencastre.
Allí se plantó la primera vid de todo el territorio, la cual dio sus frutos en la cosecha de 1694, siendo el primer vino documentado de nuestra historia. Las viñas se mantuvieron a lo largo del período colonial con extensas áreas en esta zona.
Desde el punto de vista estratégico el lugar fue utilizado como cuartel general y campamento de las tropas españolas durante los sitios a la plaza fuerte de Colonia del Sacramento, en los años 1704,1735 y 1762.
Luego de la conquista española de 1704 la plaza fue abandonada y por el Tratado de Utrecht (1713-15), Colonia del Sacramento retornó una vez más a manos portuguesas. Los españoles dispusieron un campo de bloqueo y se determinó el límite del territorio portugués desde la plaza de Colonia del Sacramento hasta el alcance del tiro de cañón de 24 libras. El disparo fue controlado por comisarios de ambas coronas y la distancia alcanzada acorde a la tabla de tiro de artillería que se utilizaba en la época, alcanzaba a 700 metros. Para ello el disparo era efectuado con una carga de 8 libras de pólvora ordinaria y el tiro debería ser “de punto en blanco”, o sea, alineando al ánima del cañón con el raso de la línea del horizonte (sin elevación en alcance de altura). Reglamentariamente la bala debería alcanzar los 700 metros, pero en este caso la distancia de la bala rasa fue de entre 1200 y 1800 metros desde las murallas, lo que demuestra que la “delgada línea” del territorio demarcado se ajustaba a otros tipos de arreglos.
Sobre la actual Avda. Aparicio Saravia, en la zona del Corralón Municipal, existían dos guardias importantes, la de San Antonio y la del Cordón. La zona de la Avda. González Moreno, Rotonda (Avda. Aparicio Saravia hacia Ruta 21), era conocida como “Cuchilla de la Pólvora”, debido a que en la zona existía una Casa de Pólvora, depósito importante que guardaba este elemento tan necesario para los ataques hispanos a la plaza.
En la zona del Parque Cincuentenario, Estadio Juan Gaspar Prandi, perteneciente al Club Plaza Colonia, se encontraba el Cuartel General de San Antonio que era el principal campamento del ejército real español.
Durante el sitio de 1734-35 el perímetro del campo de bloqueo español estaba complementado por guardias, que eran aumentadas en número de soldados durante la noche y ocupaban desde el cuartel general en los Altos de San Antonio (actual parque Otto Wulff) hasta la costa sur (Playa Honda).
Existe un mapa realizado en 1736 por el ingeniero militar Domingo Petrarca, donde se aprecia el campamento utilizado por las fuerzas españolas al mando del gobernador de Buenos Aires, Miguel de Salcedo y Sierra Alta, que constaba de 1300 hombres, reforzado luego por 225 soldados del Regimiento de Infantería de Cantabria provenientes de España y 3000 indígenas misioneros.
En la zona existe, aunque no esté del toda visible, la Laguna de San Antonio (Calle Oscar Cáceres hacia El General) donde se ubicaban los indios misioneros, conocidos como tapes, que eran conducidos por los padres de la Compañía de Jesús y cada vez que había conflicto contra Portugal bajaban desde las Misiones por el río Paraná o por tierra.
Durante el sitio llevado a cabo por el general Pedro de Cevallos , se incorporó otro punto estratégico llamado “Real de San Carlos”, fundado en 1761, pero igualmente continuaba siendo principal la utilización del Campamento de San Antonio.
El asedio español se formalizó a fines de septiembre de 1762, con la llegada del tren de guerra al campo de bloqueo junto con 1200 indios misioneros y el 1º de octubre, se pasó de los cuarteles del Real de San Carlos al Campamento de sitio de los Altos de San Antonio, compuesto por 1200 soldados de infantería y dragones, 1300 milicianos, 1200 indios tapes, 300 peones y 200 negros libres. La artillería poseía cañones de 24, 18, 16 y 12 libras, además de cuatro morteros, lo que hacía de la zona un lugar de alto valor estratégico.
Con el paso del tiempo la zona fue cambiando de denominación, nombrándose algunas veces acorde a las empresas o fábricas que se instalaron en la zona y perdiendo casi para siempre su nombre real, Altos de San Antonio.







