El martes 24 de marzo la Junta Departamental vivió una sesión extraordinaria que no pasó desapercibida. Dos puntos dominaban el orden del día: la sanción del presupuesto quinquenal de la propia Junta —devuelto por la Asamblea General tras vencer el plazo constitucional sin pronunciamiento— y la comparecencia de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (UNTMRA), que solicitó ser recibida para exponer propuestas frente al avance de la desindustrialización y el desempleo en Colonia.
Antes de que la sesión comenzara, el intendente Guillermo Rodríguez recorrió las bancadas para agradecer el amplio respaldo obtenido días atrás en la votación del presupuesto quinquenal de la Intendencia, aprobado casi por unanimidad.
Ya en la antesala, el Frente Amplio pidió alterar el orden del día: primero recibir al sindicato, luego discutir el presupuesto propio del legislativo. La misma prosperó y, con las barras colmadas, ingresaron tres representantes de UNTMRA. El vocero, Carlos Martínez, trazó un panorama crudo sobre el deterioro industrial del departamento. Varios ediles tomaron la palabra, pero destacó la intervención del frenteamplista Pedro Leizagoyen, quien reclamó acciones urgentes del gobierno nacional ante el cierre sucesivo de plantas industriales en Colonia y la situación económica del país.
La Junta resolvió —por mayoría y con acuerdo de los tres partidos— solicitar entrevista con los ministros de Trabajo e Industria del gobierno nacional para impulsar un foro que aborde empleo, industria y desarrollo, convocando además a los legisladores nacionales del departamento.
El presupuesto de la Junta: un giro inesperado
Concluida la comparecencia sindical, el plenario retomó el debate sobre el presupuesto quinquenal de la Junta que fuera aprobado en sesión del 10/12/2025 condicionado al pronunciamiento del Tribunal de Cuentas. Este emitió su resolución el 29/12/2025 formulando dos observaciones, una de ellas cuestionaba el pago de partidas de secretaría para el ejercicio del edil. Recibido el informe, en sesión del 30/01/2026 todos los ediles del Frente Amplio deciden aceptar las observaciones del Tribunal de Cuentas rechazando el presupuesto. La mayoría del cuerpo, en cambio, resolvió no aceptar las observaciones y mantener el presupuesto.
Fuentes consultadas sobre el tema de la observación sostienen que se trata de un gasto de funcionamiento y no de una remuneración, dos conceptos jurídicamente distintos, por lo que —afirman— el Tribunal habría incurrido en un error de interpretación. Ante discrepancias de este tipo, la Constitución establece que el presupuesto debe remitirse a la Asamblea General, que dispone de 40 días para expedirse. Si no lo hace, el presupuesto queda sancionado automáticamente. Eso fue exactamente lo que ocurrió: la Asamblea General decidió no pronunciarse, lo que implicó rechazar las observaciones del Tribunal, dando la razón a la Junta Departamental de Colonia. La Asamblea General está compuesta por las dos cámaras, esto es, por todos los Diputados y Senadores electos, integrantes de los distintos partidos políticos.
Con el expediente devuelto, el presupuesto volvió a la Junta para su sanción definitiva. Y allí se produjo la sorpresa: casi todos los ediles del Frente Amplio —que antes habían votado en sentido contrario— ahora lo aprobaron. La votación terminó 30 en 31, prácticamente unanimidad. La única excepción fue el edil Pedro Leizagoyen del Frente Amplio, que votó en contra.
Lo más llamativo llegó después: minutos tras rechazar el presupuesto, el propio Leizagoyen concurrió a la oficina correspondiente y cobró la partida de gastos de secretaría que había objetado en sala.
Arturo Doré






