Un estudio reciente encendió una señal de alerta sobre el control del dengue en Uruguay: la mayoría de los mosquitos transmisores ya no muere con los insecticidas más utilizados en campañas de fumigación.
La investigación, realizada por la Universidad de la República, detectó que más del 90% de las poblaciones del mosquito Aedes aegypti presenta resistencia a los piretroides, el grupo de insecticidas más empleado en el país. El hallazgo surge de análisis realizados en distintas zonas, incluyendo Montevideo, Canelones y el litoral, y combina estudios genéticos con pruebas de laboratorio que evaluaron la supervivencia de los insectos frente a estos productos.
Los resultados tienen implicancias directas en las políticas de control. La fumigación con insecticidas como la deltametrina —uno de los más utilizados— podría estar perdiendo efectividad. Especialistas explican que el uso repetido de un mismo producto favorece la supervivencia de los mosquitos más resistentes, lo que con el tiempo reduce el impacto de estas herramientas y obliga a replantear las estrategias.
Prevención y control
En ese contexto, los expertos recomiendan evitar depender de un solo tipo de insecticida y avanzar hacia estrategias que combinen distintos métodos. No obstante, coinciden en que la medida más efectiva continúa siendo la prevención.
El mosquito del dengue se reproduce en agua acumulada en recipientes domésticos, por lo que eliminar esos criaderos sigue siendo la herramienta principal para reducir su presencia. Acciones simples como vaciar recipientes, limpiar canaletas, cambiar el agua de floreros o mantener tapados los tanques pueden marcar la diferencia.
El estudio también advierte que la resistencia de los mosquitos es un fenómeno dinámico, que puede cambiar con el tiempo y variar según la zona, por lo que se plantea la necesidad de monitoreos periódicos para ajustar las estrategias de control.
En paralelo, se recuerda la importancia de las medidas de protección individual. El uso de repelentes, mosquiteros y ropa adecuada sigue siendo una herramienta eficaz para evitar picaduras, ya que actúa de forma diferente a los insecticidas y no genera resistencia en los mosquitos.
El avance del dengue en la región y la aparición de mosquitos más resistentes plantean un nuevo desafío para las autoridades sanitarias. En este contexto, especialistas coinciden en que el control del vector requiere una combinación de medidas, donde la participación de la población resulta clave para limitar su propagación.






