Once años después de la primera movilización de Ni Una Menos, miles de personas volvieron a expresarse este 3 de junio en distintos puntos de la región para visibilizar la violencia de género y reclamar respuestas frente a los femicidios y otras formas de violencia que persisten.
La consigna nació en Argentina en 2015 tras una serie de femicidios que generaron fuerte impacto social y rápidamente se expandió por América Latina. En Uruguay, el movimiento tuvo una rápida adhesión y se transformó en uno de los principales puntos de inflexión en la agenda pública vinculada a los derechos de las mujeres.
Desde entonces, el tema se mantuvo presente en el debate político y social, con avances normativos, mayor institucionalidad y un crecimiento en la visibilidad de las situaciones de violencia basada en género.
Un problema que dejó de estar invisibilizado
Antes de 2015, la violencia de género ya era una problemática existente en Uruguay, aunque con menor nivel de exposición pública.
Las movilizaciones y campañas impulsadas a partir de Ni Una Menos contribuyeron a instalar el tema en la agenda mediática y política, y a ampliar el reconocimiento de distintas formas de violencia que antes no siempre eran identificadas como tales.
Organizaciones sociales, colectivos feministas e instituciones públicas reforzaron su trabajo en prevención, atención y acompañamiento a víctimas.
La Ley Integral de Violencia de Género
Uno de los principales hitos fue la aprobación en 2017 de la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia Basada en Género, que amplió el abordaje del problema e incorporó distintas modalidades de violencia.
La norma estableció herramientas de prevención, protección y reparación, además de fortalecer la coordinación entre organismos del Estado.
Persistencia de los femicidios
Pese a los cambios institucionales, los femicidios continúan registrándose en Uruguay y siguen siendo el principal indicador de la gravedad de la problemática.
Cada año se reportan asesinatos de mujeres por razones de género, lo que mantiene el tema en la agenda pública y genera reclamos por mayor efectividad en las políticas de prevención y protección.
A esto se suman otras formas de violencia, como la violencia doméstica, sexual y económica, que continúan afectando a mujeres en todo el país.
Cambios en el debate público
En estos 11 años, el tema dejó de ser marginal en la discusión pública. Conceptos como violencia de género, acoso o femicidio pasaron a formar parte del lenguaje cotidiano y de la cobertura mediática.
También se incorporaron discusiones sobre políticas públicas, recursos del Estado, sistemas de protección y respuestas institucionales.
A once años del surgimiento de Ni Una Menos, el movimiento sigue vigente como referencia en la lucha contra la violencia de género en la región.
En Uruguay, si bien se registraron avances normativos e institucionales y una mayor visibilidad del problema, los femicidios y otras formas de violencia continúan ocurriendo, lo que mantiene el tema como una preocupación central en la agenda social y política.






