Un proyecto de ley presentado por la diputada nacionalista María Fajardo busca prohibir la venta de bebidas energizantes a menores de 18 años, en una iniciativa que ya cuenta con el respaldo de la bancada del Frente Amplio y que se encamina a ser considerada por la Cámara de Diputados.
El texto establece, en su artículo primero, la prohibición del expendio de estas bebidas a menores y define como “energizantes” a aquellas no alcohólicas, carbonatadas y endulzadas que contienen componentes como cafeína, guaraná, taurina, L-carnitina, ginseng o glucuronolactona.
Además, la iniciativa no se limita únicamente a los puntos de venta, sino que abarca a toda la cadena de comercialización: fabricantes, importadores, distribuidores y comercios quedarían comprendidos en la eventual normativa.
En la exposición de motivos, Fajardo sostiene que el objetivo es “brindar un elemento más en la protección en salud de los menores y adolescentes”, así como prevenir conductas adictivas o potencialmente adictivas.
En ese sentido, el proyecto diferencia claramente entre bebidas energizantes e isotónicas. Mientras estas últimas están orientadas a la hidratación, las energizantes contienen sustancias con efecto estimulante sobre el sistema nervioso central.
“El concepto de ‘energizante’ resulta engañoso”, señala el texto, al advertir que estos productos actúan de forma similar a otras sustancias estimulantes, aumentando el estado de alerta y reduciendo la sensación de cansancio.
Efectos y advertencias
El proyecto también pone el foco en el crecimiento del consumo entre adolescentes y jóvenes, un fenómeno que ha sido advertido por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, especialmente por la combinación de estas bebidas con alcohol.
Entre los posibles efectos negativos asociados al consumo, se mencionan:
Alteraciones del sistema nervioso
Impacto cardiovascular
Trastornos del sueño
Depresión y baja autoestima
Obesidad y menor rendimiento académico
También se advierte sobre síntomas inmediatos como dolores de cabeza, palpitaciones, náuseas, vómitos y diarrea, vinculados al sobreestímulo del organismo.
La iniciativa propone, además, que el Ministerio de Salud Pública y el sistema educativo desarrollen campañas de concientización sobre los riesgos del consumo, particularmente en menores de edad.
El proyecto ya había sido presentado en junio de 2024, pero no fue tratado durante la legislatura anterior. Ahora fue reingresado al Parlamento y, tras su pasaje por la comisión de Salud Pública y Asistencia Social, será analizado por la comisión especial de Adicciones.






