Desde Presidencia se organizó el pasado miércoles un encuentro de Exministros de Justicia de Argentina, Colombia y España, realizado en la Torre Ejecutiva, con el fin de que se reflexione sobre la creación de un Ministerio de Justicia dentro del Poder Ejecutivo y se consideren experiencias de otros países.
En nuestro país, hasta el momento, no existe un proyecto formal para la creación de un Ministerio de Justicia, por lo que se desconocen sus eventuales atribuciones, límites y competencias, así como también el análisis sobre la necesidad concreta de su implementación o una evaluación sistemática del actual sistema de acceso a la
justicia.
En el marco del conversatorio, participó el prosecretario de Presidencia y ex fiscal de Corte Jorge Díaz, recientemente acusado por el fiscal Ricardo Perciballe de haberlo trasladado en causas judiciales que involucraban a actores políticos. Diaz es señalado como uno de los principales impulsores y vocero de la iniciativa. Tan es así, que durante la campaña ya se había mencionado su nombre como posible titular de un futuro Ministerio de Justicia.
Luego de finalizado el acto, en rueda de prensa, Diaz defendió la creación del Ministerio de Justicia, como parte del programa de gobierno del Frente Amplio, señalando que su objetivo es abordar el “funcionamiento sistémico de la justicia”, sin asumir funciones jurisdiccionales ni competencias de la Suprema Corte ni del Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Y argumentó que en casi todos los países de América Latina y Europa existen ministerios de Justicia. Además, expresó que el nuevo ministerio se encargaría de áreas como el acceso a la justicia, la abogacía del Estado, la coordinación con la Fiscalía, la Defensa Pública y el Instituto Nacional de Rehabilitación. En respuesta a las críticas sobre una posible injerencia del Ejecutivo en el Poder Judicial, Díaz sostuvo que “obviamente que siempre hay presiones sobre la justicia, pero no vienen de los ministros ni de los ministerios en realidad vienen de otro lado”.
El presidente Orsi, quien también partición del conversatorio, inició su discurso pidiendo disculpas por saber que para muchos de los asistentes al evento la cuestión de si es necesaria o no un Ministerio de Justicia es «obvia», dijo estar seguro de que su país precisa crearla, pero de la mano de un «consenso» político.
También ha reconocido que la propuesta genera resistencias, tanto por razones históricas —como la asociación del concepto con la dictadura— como por tradición institucional: “Que el conservadurismo que tenemos no nos impida pensar con cabeza de audacia y que el empujón de los programas de los partidos políticos nos anime a hablar de las cosas por su nombre, y que no nos contamine el oportunismo de aquello de cuánto y cómo pega en la opinión pública”, dijo. “Estoy convencido de que es el camino correcto. Después de lo que escucho de quienes vienen de afuera, digo ‘por supuesto que es por acá’. Ahora bien, se puede enviar un proyecto: se levanta la mano, se consigue la mayoría o no se la consigue y ta y se crea, ahhhh en un tema como este no me parece correcto. En clave política se precisa un consenso mínimo”, sostuvo.
Leé la nota completa en nuestra edición papel del 1/07.







