Recientemente, la comunidad seguidora de Iemanjá, representada por su líder espiritual, la Mae Carina de Oxum, ha expresado su profundo descontento por la instalación de un obrador para el saneamiento a escasos metros de la imagen de esta deidad, considerada un lugar sagrado. Durante una entrevista, Mae Carina abordó la situación, manifestando que la preocupación no es solo estética, sino también espiritual y energética.
La líder religiosa enfatizó que la imagen de Iemanjá no es simplemente un monumento; está bendecida y es el centro de prácticas y devociones que merecen respeto y cuidado. “Es un espacio que, por su naturaleza sagrada, requiere condiciones adecuadas y un trato que exprese reconocimiento hacia su importancia”, aseguró Mae Carina.
Uno de los principales puntos de la queja se centra en la elección del lugar para la obra, que, según Mae Carina, podría haberse realizado a una mayor distancia del monumento. “Podría haber habido prioridades donde se podría haber corrido un poco más atrás y no perturbar tanto el monumento”, mencionó. La preocupación radica en el constante tránsito de maquinaria pesada, que no solo afecta la calidad estética del lugar, sino que también, según ella, altera la energía de este sitio sagrado.
La representación de Iemanjá ha recibido un trato que muchos consideran como un “destrato y falta de respeto”, especialmente en un período tan significativo como lo es el 2 de febrero, día en que se celebra su festividad. Mae Carina destacó que las grietas en la imagen, provocadas por el movimiento de los vehículos, son un claro reflejo del daño que esta obra podría estar causando a un símbolo de fe y cultura.
La comunidad ha hecho un llamado a las autoridades para que se respete la integridad de este espacio, que está institucionalmente protegido y reconocido. A pesar de la comprensión respecto a la necesidad de la obra, Mae Carina y otros seguidores sienten que no se ha tenido en cuenta la relevancia espiritual de la imagen, así como el impacto que la obra tiene sobre el atractivo turístico de la zona.
“No queremos ser un obstáculo al progreso de la ciudad, pero tampoco podemos quedarnos en silencio ante la falta de consideración. El respeto se debe brindar en todas las dimensiones, incluyendo la espiritual”, añadió Mae Carina, quien subrayó la importancia del diálogo y la empatía en la resolución de situaciones que involucran espacios sagrados.
El reclamo de la comunidad no busca generar conflictos, sino una solución que permita la continuación de las obras necesarias sin sacrificar la integridad y el respeto por la imagen de Iemanjá. Mae Carina expresó su esperanza de que, tras la culminación de la obra, se priorice el cuidado del monumento y se establezcan medidas que protejan su estado en el futuro.
La comunidad de Iemanjá espera que sus preocupaciones sean escuchadas y que se tomen medidas adecuadas para restaurar el respeto y la dignidad a este espacio sagrado, reafirmando la necesidad de cuidar no solo de la infraestructura, sino también de los símbolos que representan la fe y la identidad cultural de muchas personas.







