La tragedia ocurrida en Soriano, donde Andrés Morosini secuestró y asesinó a sus hijos Alfonsina (2) y Francisco (6) antes de quitarse la vida, sacudió al país y volvió a poner sobre la mesa una forma extrema de violencia de género: la violencia vicaria. Este tipo de violencia, reconocida por organismos internacionales y cada vez más visibilizada en Uruguay, se manifiesta cuando el agresor ataca a los hijos para castigar, controlar o dañar psicológicamente a la madre.
Datos que duelen
- En los últimos tres años, al menos 13 niños murieron en Uruguay en contextos de violencia vicaria.
- En 2024, el Sistema Integrado de Protección a la Infancia (SIPIAV) registró 4 muertes infantiles vinculadas a esta forma de violencia.
- El Ministerio del Interior reportó que el 64% de los femicidios ocurren en presencia de hijos o hijas.
- La Ley N.º 20.141 de Corresponsabilidad en la Crianza, vigente desde 2023, permite visitas paternas incluso con denuncias activas, priorizando el vínculo parental por sobre la protección de las víctimas.
En el caso Morosini, la restricción de acercamiento no incluía a los hijos, y no se aplicó tobillera electrónica, a pesar de que había disponibilidad en Soriano.
Esto sumando al hecho de que Uruguay cuenta con solo tres juzgados especializados en violencia de género, y dos más en proceso de creación.
La búsqueda y el trágico desenlace de este caso han calado en lo más hondo de todos los uruguayos y todos nos preguntamos ¿cómo solucionar esto? Urgentemente se necesitan protocolos claros en las medidas de protección, evaluaciones de riesgo ante denuncias de violencia, derogación o revisión de la ley de tenencia compartida si hay antecedentes de violencia, formación para jueces y fiscales, y un presupuesto acorde para dichos casos.
“El Estado está en falta. Nos están matando a las niñeces en la cara de la gente” — expresaron manifestantes frente a Torre Ejecutiva.






