Ante el texto difundido por el Sr. Enzo Poggio Zunino, segundo suplente de la bancada del Frente Amplio, corresponde realizar una respuesta categórica. No por gusto, sino porque el Sr. Poggio ha cruzado límites que ninguna democracia puede naturalizar: el límite entre la discrepancia legítima y la difamación abierta.
Cuando una persona decide injuriar a un partido político entero, sus integrantes, y atribuirle intenciones antidemocráticas, el silencio no es una opción.
En su publicación el Sr. Poggio atribuye al Partido Nacional de Colonia conductas y motivaciones que jamás existieron. Afirma que nuestro partido “no es democrático”, que promovemos “la criminalización de la pobreza”, que actuamos movidos por “odio” y que “fallamos al pueblo”. Estas expresiones, además de ser absolutamente falsas, lesionan el honor, la reputación y la legitimidad de una colectividad política con 190 años de historia democrática. Constituyen, además, una ilegítima imputación de conductas delictivas.
El Sr. Poggio afirma que no se le permitió hablar en sala. Esa afirmación es falsa. Tuvo la oportunidad de hablar durante el debate. Tuvo el tiempo reglamentario. Tuvo el espacio institucional. Y decidió no hacerlo. Lo que no puede pretender es reemplazar su silencio en sala con un panfleto posterior cargado de agravios e injurias.
Acusar de antidemocrático a un partido que actúa dentro de la Constitución, del reglamento y de las mayorías legítimas es un acto de irresponsabilidad política y una falta de respeto a la institucionalidad. La democracia no es decir cualquier cosa sin consecuencias, es aceptar que existen mayorías, minorías, procedimientos y decisiones legítimas, aunque no nos gusten.
No se puede hablar de humanismo mientras se acusa a otros de “odio”, “aporofobia”, “criminalización de la pobreza” y “falta de humanidad”. No se puede invocar sensibilidad social mientras se insulta a quienes piensan distinto.
El Sr. Poggio tiene derecho a discrepar, a debatir y a expresar su posición. Lo que no tiene derecho es a injuriar, agredir, difamar ni atribuir intenciones delictivas o antidemocráticas a quienes pensamos distinto. La democracia se construye con argumentos, no con agravios.
El Partido Nacional seguirá actuando con responsabilidad, transparencia y compromiso con la ciudadanía. No aceptamos que se nos atribuyan motivaciones que jamás hemos tenido ni que se intente deslegitimar nuestro accionar mediante ataques personales o partidarios.
Ni callamos ni otorgamos. La democracia funciona con reglas, no con relatos.
Bancada de ediles del Partido Nacional






