Enzo Poggio Zunino
Partido Socialista de Colonia
En la noche del lunes 23 de febrero en la Junta Departamental de Colonia, a propuesta de la bancada del Partido Nacional se trató la derogación de la ordenanza que regula la actividad de las personas que se encargan de cuidar los vehículos. Les comparto un breve texto que escribí apenas llegué a mi casa acerca de esto, puesto que en sala se nos fue recortado el uso de la palabra:
Escuché en la noche de hoy muchos argumentos jurídicos, es por eso que yo no iba a hablar como jurista –que estoy lejos de serlo– sino como docente, en última instancia, como humano.
Antes que todo iba a comenzar difiriendo con la edila que me antecedió en la palabra, quien desde la perspectiva del derecho, habló de que “hacer política es legislar”. Quien escribe, que se formó aprendiendo a mirar los problemas desde una óptica compleja y con múltiples aristas, no puede estar de acuerdo con ello, para mí, hacer política es ante todo cuidar. Cuidar del prójimo con el espíritu humanista que caracteriza a la fuerza política a la que pertenezco y al partido del que vengo.
La propuesta del PN, que implicó derogar toda normativa departamental vigente referida a los comúnmente conocidos como “cuida coches” tiene un espíritu completamente opuesto a lo antedicho. La ley, mal o bien, actualizada o no, está hecha para regular, para proteger, y en este caso, se ha decidido retirarla, es decir, quitarle la necesaria protección del Estado a una porción de la población (que como todos sabemos sufre situaciones de alta vulnerabilidad).
El Prof. Héctor Altamirano en su obra “Dialéctica de las lombrices” (2024) expone claramente que “un gobierno democrático no es solamente aquel que es electo en elecciones libres cada cierto tiempo, sino aquel que busca asegurar la reproducción de la vida a todos los habitantes que vivan en su territorio”. Si tomamos en consideración estos planteos teóricos, podemos afirmar que claramente el Partido Nacional de Colonia no es democrático, y esta medida es un retroceso fundamental en el sistema democrático departamental.
Esta medida está estrechamente ligada al concepto de “Aporofobia”, que refiere lisa y llanamente al odio, rechazo y/o desprecio al pobre. Yo me pregunto: ¿Qué tipo de política puede ser construida, para el bien de todos los colonienses, a partir del odio?
El Partido Nacional busca la criminalización de la pobreza, la eliminación del pobre por la fuerza, pero solo nos basta con mirar el vecino ejemplo de nuestra hermana República Argentina para saber que esto resulta imposible en un sistema como el nuestro. La agenda del Partido Nacional es profundamente regresiva en materia social, y lamentablemente se extiende cada vez más por todo el territorio, en cada Intendencia blanca que, naturalmente, hace mella.
Con esta desregulación se aprueba el regreso a la ley del más fuerte, sorpresivamente, con argumentos que apuntan a la reducción de la violencia. Definitivamente de algo nos estaremos perdiendo quienes nos oponemos fervientemente a esto, puesto que la experiencia histórica ya nos ha indicado en múltiples ocasiones que la violencia siempre se acentúa cuando el Estado se retira y los vacíos legales aparecen.
Como algunos Ediles del PN sostuvieron, estoy de acuerdo con que la solución a estos múltiples problemas sociales debe ser de fondo, pero de fondo de verdad, apuntando a la socialización de la riqueza que permita que todos podamos vivir en condiciones dignas. Pero en estos casos hasta tanto no podamos transformar la realidad en este sentido, el derecho debe amoldarse a la misma, no viceversa.
Pienso que mientras que no exista un proyecto mejor, debimos haber mantenido lo que ya estaba, de otra forma estamos sustrayendo las pocas garantías que la ley da a estas personas, quienes en su mayoría viven en las zonas periféricas de la ciudad, son realmente muy amables, y cargan con historias de vida desgarradoras, a quienes nos cruzamos normalmente en el transporte público, o en la calle todos los días, sin descanso (a pesar de que algunos desdichados sostienen que no trabajan, increíble).
Me provoca mucha pena y tristeza que nuevamente un grupo de personas encerradas entre cuatro paredes en el recinto de la Junta Departamental, que seguramente no tienen la menor idea de lo que es tener dificultades económicas, desde el frío escudo del derecho, perjudique a una población tan vulnerable. Ediles del Partido Nacional: dejen de fallarle al pueblo, muestren un mínimo de humanidad, cumplan con la inexorable función de la política: CUIDEN A SU POBLACIÓN.
Tal vez, sea demasiado pedirles.
Escribo esto porque no fue posible manifestarlo en sala, ya que el Partido Nacional restringió nuevamente el uso de la palabra ¡qué linda la democracia!







